viernes, 12 de marzo de 2021

Electrically Possessed: Switched On Vol. 4 (Warp/Duophonic, 2021). Reseña

 


A partir de 2018, cuando Elektra Records finalizó su contrato con Stereolab y se liberaron los derechos de los álbumes que el grupo había grabado con ellos —adquiriéndolos Duophonic y Warp Records—, Tim Gane y compañía vieron una oportunidad especialmente buena para dar una mayor difusión a buena parte de su catálogo y decidieron remasterizar y reeditar a lo largo del 2019 los siete discos objeto de esa colaboración. Complementando ese impulso de dar difusión a la música de su corpus, este año ha tocado el turno a una serie de grabaciones sueltas realizadas mayoritariamente entre 1998 y 2008, que fieles a su proceder, Stereolab reedita ahora como una nueva compilación de rarezas que se suma a la serie Switched On (cabe recordar que este grupo nunca ha gustado de las compilaciones de éxitos —solo existe una, Serene Velocity, hecha por iniciativa de Elektra— y prefiere realizar compilaciones con el material no utilizado en los LP principales, ya se trate de material inédito o de grabaciones desperdigadas en EP, maxis y singles, por lo que este lanzamiento posee de inicio un mayor interés que un greatest hits típico). Otra cosa que no sorprenderá a los que conozcan la serie de los Switched On es que pese a conformarse por canciones no recogidas por los LP principales, es frecuente encontrar más de una joya en ellos (el segundo de la serie, más conocido como Refried Ectoplasm, incluye «French Disko» y «Lo boob oscillator», por citar dos de muchas).

A esta tradición de juntar material alterno en un álbum o álbumes en formato LP se suma el último integrante de la serie, Electrically Possessed: Switched On Vol. 4, en el que se reúne el minidisco The First of the Microbe Hunters (2000), el EP The Underground Is Coming (1999), los singles Free Witch and No-Bra Queen / Speck Voice (2001), Solar Throw-Away / Jump Drive Shut-Out (2006), Explosante Fixe (2008), canciones diversas grabadas en compilaciones multiautorales, alguna pieza creada expresamente para una exhibición artística, «B.U.A.» (1998), y un par de piezas completamente inéditas.

Lo primero que destaca en una escucha inicial es que, pese a lo heterogéneo de su origen, no resulta un álbum incoherente o que parezca hecho de retacería, ello quizá porque se trata en su mayoría de canciones plenamente producidas y porque se aborda una etapa en la que el grupo ya contaba con un estilo consolidado (a diferencia de sus agitados años noventa, cuando cada disco suponía un giro estilístico y una puesta en punto de su proyecto de pop inteligente) y con un sonido claramente perfilado hacia lo que ahora se da en llamar indietronica (un género del que son claros pioneros en los 90 junto a Broadcast). Además es destacable la secuenciación, ya que alterna tracks largos o de estilo «grave» con tracks ligeros de una manera eficaz, haciendo olvidar la duración relativamente prolongada del álbum (1 h, 44 min, repartidos en dos discos).

Comienza el periplo con el minidisco The First of the Microbe Hunters (2000) (pistas 1-7), un lanzamiento caracterizado por el mayor protagonismo que dio el grupo a la paleta electrónica ya presente en Cobra and Phases... o en Dots and Loops, además de por una exploración más profunda en las aguas del lounge y la exotica. Ningún track ejemplifica mejor esto último que «Outer Bongolia», pista inicial del disco y una suerte de jam compuesto por un ostinato breve sobre el que se improvisan las ornamentaciones variables de un órgano Farfisa y pianos eléctricos. Sin embargo la aplicación más fina del estilo inspirado en la exotica viene sobre todo en «Intervals» y «Nomus et Phusis», ambas, piezas bipartitas caracterizadas por un inicio lento y fuertemente melódico y partes finales con un sonido más robusto y asentado en cadencias de bajo propulsivas y casi bailables, y con sonidos de teclado especialmente texturizados que resaltan las diferentes partes musicales. «Barock-Plastic» es quizá el momento más roquero de toda la compilación, en el que, cosa insólita en Stereolab, se llega a esbozar lo más parecido que hay en estas casi dos horas de música a un riff de guitarra eléctrica. Pero quizá lo mejor de este minidisco son sus tres últimas piezas. «I Feel the Air {of Another Planet}» (¿el título hace referencia a Schönberg?) se encuentra entre lo mejor que el grupo haya grabado junto a John McEntire y es un track evanescente e inusualmente atmosférico para los estándares de la banda. «Household Names» es una pequeña gema del pop de laboratorio de Tim Gane y Laetitia Sadier, y resulta más caleidoscópica y entretenida de lo que aparenta en una primera impresión. Finaliza el minidisco con «Retrograde Mirror Form», cuyo título de nuevo hace un guiño a Schönberg, aunque lo cierto es que en sus tres partes alude de manera alternada tanto a la música minimalista de Reich como a los vastos frescos instrumentales del TNT de Tortoise; la última de sus tres partes resalta por su tono tirado al exotismo y la inclusión de una guitarra slide lánguida y hedonista que funcionan a la perfección para sumergir en un crepúsculo musical a este grupo de canciones. Este primer disco se completa con tres piezas de distinto origen (tracks 8-10): la primera es la versión original de «Solar Throw Away», cuya encarnación definitiva forma parte del single de 2006 del mismo nombre, y que en esta versión se presenta como una pieza más intimista y emocional (destaca una sección intermedia que funge como puente y que se encuentra totalmente desaparecida de la versión final; la cual aparece en el segundo disco y se caracteriza por tener una estructura más sencilla, aunque con una ornamentación electro mucho más sofisticada). Por su parte, «Pandora's Box of Worms» es una suerte de esbozo instrumental de carácter experimental que vale la pena oír, aunque francamente no se encuentre entre lo más destacable de esta colección. El último track de este primer disco es «L'exotisme interieur» (siempre es buen ejercicio en piezas de Stereolab ver qué es mejor, si el título de las canciones o la música), que forma parte del single Explosante Fixe (¿otra referencia a música atonal?), y se trata de una canción con un ligero tinte melancólico escogida con la agudeza para la secuenciación típica de la dupla Gane/Sadier para cerrar el primer disco.

El segundo de los discos abre con la pujante y desvergonzadamente pop «The Super It», caracterizada por su brillante contrapunto vocal à la Stereolab (cortesía de Laetitia Sadier y de la prematuramente fallecida Mary Hansen) y una estructura en capas. Esta canción forma parte del EP The Underground Is Coming (2001), cuyas canciones se reparten en su totalidad por este segundo disco: «Fried Monkey Eggs», en su versión instrumental y en su pegadiza y ocurrente versión vocal, y «Monkey Jelly», que a pesar de solo consistir en vocalizaciones sin sentido, es notable por un carácter sombrío y melancólico que contrasta fuertemente con el resto de las piezas del EP. «Explosante Fixe» destaca en la primera mitad del disco por sus pasajes instrumentales cercanos al mundo de la exotica y un carácter algo triste escondido tras layers de marimba y sintetizador. Una de las mayores sorpresas de la colección viene con "B.U.A.", una pieza de ocasión compuesta para una exhibición de 1998 del artista Charles Long, y que pese a este origen más bien contingente, destaca por una sonoridad experimental plagada de florituras electrónicas y un carácter especialmente emotivo. También resulta muy destacable «Free Witch and No-Bra Queen», con su sección introductoria en que aparece un phasing al estilo de Reich, y con una amplia variedad de secciones que transitan por diferentes climas emocionales. A estas piezas que conforman el sólido núcleo del segundo disco se suma la inconsecuentemente lúdica «Variation 1», que es todo un muestrario de los registros del sintetizador Moog (la pieza es una comisión a Stereolab para la banda sonora de un documental hecho en honor al creador de este histórico instrumento). Hacia el final de disco destacan «Dimension M2», una pieza electro pegadiza escogida con tino para ser el primer sencillo promocional de esta compilación; «Calimero», fruto de una colaboración con la artista avant garde francesa de los 60 Brigitte Fontaine y que destaca por el lascivo y fuertemente intencionado fraseo de la Fontaine, quien releva a Sadier como la front woman de Stereolab por esta ocasión; y para el cierre difícilmente pudieron escoger una pieza más adecuada que «Speck Voice», que comienza con un intro enigmático que recuerda a algunas de las piezas más siniestras del Sound Dust, seguido por una amplia sección cimentada por un groove denso y funky coronado por vocalizaciones melancólicas y atmosféricas.

En un principio no esperaba que esta cuarta entrega de la serie Switched On fuera a estar a la altura de las precedentes, sobre todo porque abarca el periodo que a priori me parecía el menos interesante de la banda, cuando su estilo se encontraba ya en buena medida consolidado y se había perdido buena parte del encanto de la novedad. Sin embargo es grato ver que la creatividad que ha caracterizado a Stereolab la mayor parte de su carrera es palpable a través de este material diverso que muestra el gusto casi perenne del Groop por las estructuraciones musicales sui géneris y por la experimentación sonora, aunque siempre orientadas ambas características por una búsqueda de la comunicabilidad (accesibilidad) y la eficacia artística y expresiva. Quizá el afán de conjuntar estas características que a primera vista parecen incompatibles fue el que forjó su proyecto a largo plazo: elaborar una música tan accesible y directa como el pop (con licencia para usar sus recursos y no renunciar a su tono brillante y atractivo) pero crítica en sus letras y en su praxis musical y abierta a la integración estilística y tecnológica. Una música que fue más allá de las restricciones del rock de su tiempo y que fue quizá una de las primeras que de forma deliberada buscaron formular una suerte de estilo post género.

Calificación: 9.1/10










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